domingo, 25 de junio de 2023

HAFTARA DE LA PARASHA 39 JUKA

                                                Haftara: Shoftim 11:1-33 PARA MMIDC

 No nos consideremos necesarios En esta parasha ocurren dos hechos importantes para la historia de nuestro pueblo, que son las muertes de Miryam y Aharon. Si bien es cierto que estos dos grandes tsadiqim eran importantes para la salud espiritual de Yisrael, y que fueron verdaderos líderes de nuestro pueblo, también lo es el que cometieron errores que no les permitieron entrar a la Tierra Prometida1 . Ante un liderazgo tan evidente, es muy lógico pensar que ellos podrían haber seguido con el pueblo durante unas jornadas más, ya que su vitalidad estaba vigente; sin embargo, todos sus actos esperaban una retribución como consecuencia, justa como siempre, y por lo tanto el gran regalo de la entrada a la Tierra prometida no era para ellos, lo que no significa en manera alguna que estaban condenados; simplemente ese regalo en especial ya no podía ser disfrutado en ese momento. Si esto lo aplicamos a nuestra vida, veremos que tenemos mucho que aprender de esta lección. 

Es posible que en algún grupo de personas, especialmente el familiar, podamos considerar que somos importantes y, más que ello, necesarios. Sin embargo, al pensar o sentir de este modo, lo que estamos haciendo es alimentar nuestro ego, creyendo que por causa de nuestra influencia sobre las demás personas ello nos convierte en indispensables. Con esto no queremos decir que entonces cada persona es autosuficiente y no necesita de los demás, sino más bien que en últimas, para los planes de El Eterno, realmente no somos más importantes que las demás personas. Veamos un ejemplo: Una empresa mediana o grande normalmente tiene disponible el personal necesario y suficiente para ejecutar sus tareas diarias; si alguna persona falta, lo más seguro es que se le encuentre reemplazo y que esta última persona pueda realizar sus labores como si la primera persona ni siquiera existiera; no significa esto que la primera persona no sirva para el funcionamiento del engranaje de la empresa, sino que si llega a faltar otro hará su trabajo. Y justamente es esto último lo que debemos tener presente; cada uno de nosotros es importante para el equilibrio del mundo; sin embargo, si llegásemos a faltar, difícilmente ese equilibrio sufre una conmoción visible2 . ¿A dónde queremos llegar? A que tratemos de comprender que por más posición social, dinero, fama o cualquier tipo de reconocimientos, siempre habrá personas que puedan hacer lo que nosotros hacemos hoy, lo que demuestra 1 Se podría alegar en su favor el asunto de la edad, pero en realidad este no es motivo suficiente para morir en el desierto; lo más importante es la vida de qedushah. 2 En realidad todos y cada uno de nosotros somos importantes para el equilibrio cósmico; de hecho, cada persona es en verdad importante en la presencia de HaShem, Baruj Hu, pero eso no significa que sea indispensable para las personas. que es bueno que hagamos lo que demanda nuestro rol, pero sin sobreestimar el valor que nos ha sido otorgado, porque de todo lo que hagamos tendremos que rendir cuentas. Lo sucedido con los hermanos de Mosheh, y aún con él mismo, de morir sin entrar a la Tierra Prometida, nos ilustra claramente que es El Eterno Quien decide cómo llevar a cabo Sus planes; siempre habrá personas que puedan hacer las cosas tan bien como nosotros, y aún mejor, y por lo tanto no es nuestra labor actuar como si fuéramos imprescindibles para los demás, sino más bien actuar obedientemente, de manera que al final podamos ser aceptados como obreros fieles. Si Aharon y Miryam, así como también Mosheh, fueron despojados de la posibilidad de disfrutar un regalo tan especial, ¿qué podremos decir nosotros, que no tenemos la misma talla espiritual de ellos? Comentario sobre la haftara

sábado, 17 de junio de 2023

HAFTARA DE LA PARASHA 38 KORAJ

 

Haftara: Shmuel Alef 11:14-12:22

Humildad y justicia van juntas

 Cuando Mosheh supo sobre la actitud de Qoraj lo primero que hizo fue postrarse; no emprendió ninguna acción contra sus contradictores, sino que más bien optó por dejar el asunto en manos de El Eterno, Quien le reveló cómo se aclararía todo el asunto[1]. De esta primera “escena” es mucho lo que podemos aprender para nuestra vida, en especial lo que tiene que ver con el manejo del ego, que siempre es y será nuestro principal adversario en nuestra diaria lucha.

 ¿Cómo es esto? Fácilmente se podría pensar que Mosheh “tenía la suficiente autoridad” como para reprender aún públicamente a Qoraj y sus acompañantes. De hecho en realidad sí la tenía, pero el camino que escogió fue postrarse. ¿Es esto acaso alguna señal de debilidad o de temor a los hombres? Absolutamente no. Por el contrario, Mosheh Rabenu demostró una vez más por qué El Eterno lo escogió para guiar a nuestro pueblo en su travesía por el desierto.

 Mosheh no reaccionó negativamente; él entendió que todos los asuntos de su pueblo estaban en la práctica en manos de El Eterno, y por ello no se molestó en reclamar nada a su favor; sólo se limitó a decir cómo habría de manifestarse la justicia celestial. Él tenía claro que los designios de Yisrael no podían ser torcidos a voluntad por parte de los hombres.

 Semejante comportamiento, tan digno de un tsadiq como lo era Mosheh, quizá no es fácil de imitar cuando, especialmente en público, nuestro honor se puede ver comprometido. Pero es necesario que entendamos que lo que importa en últimas no es nuestro propio honor sino el de El Eterno, Bendito sea, puesto que es de esta forma como la Voluntad Celestial se manifiesta en recompensas a nuestro favor, que muchas veces se convierten en exaltaciones en público sin que las estemos buscando.

 Y al dar este gran paso, necesariamente fluye la Justicia Celestial, que no permite que ninguno de los B’nei Yisrael sea puesto en vergüenza, mucho menos públicamente. ¿Para qué entonces luchamos tantas veces por defender nuestro honor en forma egocéntrica? ¿Acaso no tenemos quién nos defienda? ¿Dónde está nuestra fe que supuestamente declaramos? Es necesario que de la actitud de Mosheh aprendamos que lo prioritario en nuestras vidas sea someter todo a la directriz celestial, de manera que la verdadera justicia resplandezca en cada uno de nosotros y sea la imagen del Todopoderoso la que brille en nuestro ser, de manera que los demás pueblos quieran “eso que está en nosotros”, y por tanto quieran asirse a nuestro talit[2].

 Entonces, como buena lección que nos quede de este interesante pasaje, vale la pena que minimicemos nuestras reacciones, de manera que actuemos de forma tal que cada vez más acrecentemos nuestra actitud proactiva, en lugar de hacerle el juego al yetser hara, que nos impulsa a actuar reactivamente. Y ya hemos visto que esto nos lleva a camino de muerte.

 



[1] Pues todo ocurrió como Mosheh lo dijo previamente.

[2] Ver Zejariah 8:23.

sábado, 10 de junio de 2023

HAFTARA DE LA PARASHA 37 SHELAJ LEJA

 

Haftara: Yehoshuä 2:1-24

Fidelidad en medio de la adversidad

 El conocido relato del envío de doce hombres para inspeccionar la tierra nos deja muchas enseñanzas. Y es pertinente en este momento fijar nuestra atención hacia quienes, a pesar de que prácticamente todo el pueblo estaba contra ellos, decidieron hacer caso omiso de semejante actitud de la muchedumbre, para seguir firmes en su decisión de escuchar y obedecer las directrices celestiales.

 La oposición que Yehoshuä y Kalev encontraron fue tan grande, que estuvieron en peligro de ser apedreados. Y ante la posibilidad de que toda una multitud estuviera presta a hacer efectiva su amenaza, quizá podríamos explicar en cierta forma que no es fácil guardar la compostura, y sobre todo la fe en las palabras del Altísimo. Al menos humanamente hablando.

 Sin embargo, estos dos hombres no negociaron su fe ni sus principios. Tenían tal claridad en las promesas de El Eterno hacia Su pueblo, que desoyeron por completo cualquier consejo contrario a ellas. Yehoshuä y Kalev desestimaron el error de la mayoría, comprendiendo que la Voluntad de HaShem, Baruj Hu, en nada se relaciona con números ni fuerza humanos. El popular adagio que dice que la voz del pueblo es la voz de El Eterno demuestra en este evento su total equivocación, y los dos justos no dudaron en estar dispuestos a sufrir, si ello hubiese sido necesario, la posibilidad de perder sus vidas por causa de la Unificación del Nombre Sagrado.

 Pero justo en el momento en el que las posibilidades de ser avergonzados eran mayúsculas, surge el apoyo de El Santo, bendito sea, porque estaba en juego Su Dignidad a manos de quienes estaban actuando emocionalmente; las apariencias del mundo hicieron mella en prácticamente todo el pueblo y la sombra de duda se esparció muy rápidamente. De ahí que fuera necesaria la intervención divina.

 Esto nos enseña a fijar nuestra atención en equilibrar bien nuestras acciones, palabras y pensamientos, porque es necesario que nos conduzcamos siempre según el orden establecido; y una vez más enfatizamos la necesidad de que sea la neshamah la que señoree sobre el ruaj y el nefesh, y no al contrario, pues ya sabemos que ello puede conducir a verdaderos desastres; es esto tan cierto, que los diez hombres que dieron un mal informe murieron después.

 Por ello, cuán aplicables son para nuestra vida las palabras del Santo Maestro, quien dijo a sus shaliajim: “Mas buscad primeramente el reino de Elohim y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”[1].

 



[1] Matityahu 6:33.

domingo, 4 de junio de 2023

HAFTARA DE LA PARASHA 36

                                             Haftara: Zejariah 2:14-4:7 PARASHA 36

¿De qué tamaño es nuestra confianza en El Eterno?

 En Bemidbar 10:29-32 está escrito: “Entonces dijo Mosheh a Jovav, hijo de Reüel midianita, su suegro: Nosotros partimos para el lugar del cual El Eterno ha dicho: Yo os lo daré. Ven con nosotros, y te haremos bien; porque El Eterno ha prometido el bien a Yisrael. Y él le respondió: Yo no iré, sino que me marcharé a mi tierra y a mi parentela. Y él le dijo: Te ruego que no nos dejes; porque tú conoces los lugares donde hemos de acampar en el desierto, y nos serás en lugar de ojos. Y si vienes con nosotros, cuando tengamos el bien que El Eterno nos ha de hacer, nosotros te haremos bien.”

 El Eterno ya ha dado grandes muestras de Su gran Poder a todo el pueblo de Yisrael, lo que pudiera considerarse más que suficiente muestra de que Él es capaz de proveer todo lo necesario para que Su pueblo anduviese protegido en su travesía por el desierto. Al menos eso debería haber llevado a los B’nei Yisrael a acrecentar su respeto, reverencia y fidelidad al Santo de los santos, Quien en los momentos de gran apuro siempre puso a resguardo a Su pueblo.

 Pero surge una petición del propio Mosheh a su suegro, en el sentido de que no abandonara su camino con los B’nei Yisrael, y así podría ser un buen guía por conocer los lugares a los cuales irían. Hemos de ver dos temas:

 Y  En primer luGar, Mosheh quiere persuadir a su suegro, con el fin de que se quede con el pueblo, de manera que también sea beneficiario de las bendiciones que éste recibiría. Esta es una buena razón para insistirle que se quede, y de hecho realmente era la mejor que podía haber en su momento.

Y  Mosheh argumenta que su suegro podría ser un buen guía; y aquí es donde debemos reflexionar un poco acerca de las palabras de Mosheh, pues no esgrimió un argumento distinto para tratar de convencerlo. Esto en realidad podría verse como una confianza débil en las promesas de El Eterno, Quien además en forma visible había guiado al pueblo al abrigo de Su propia protección.

 Respecto del primero de ellos, es esta una actitud digna de imitar, pues nuestro ferviente deseo hacia nuestro prójimo es que su alma no se pierda[1], lo que debemos tratar de lograr con todas las fuerzas de nuestro ser, pues de alguna forma somos conocedores del fin que le espera a quienes optaron por ir conscientemente en contravía de los designios de El Eterno, Bendito sea.

 Pero el segundo caso, si hemos de ser justos, no obedece a una actitud de confianza en El Eterno; es seguro que las intenciones de Mosheh fueron santas, y de ahí que este episodio no sea recordado por HaShem, al menos explícitamente, en cuanto a que Mosheh Rabenu no tuvo buen cuidado de buscar un argumento diferente para hacer quedar a su suegro con su pueblo.

 ¿Cómo pedir a un ser humano, que otrora fue sacerdote de cultos idolátricos, que guíe al pueblo de Yisrael, sabiendo que se dispone del mejor guía que ser humano alguno pudiera tener para sí? Debemos recordar que el fin no justifica los medios, y de allí que parezca haber sido conveniente persuadir con un argumento diferente. Esto último es lo que realmente debería haber sucedido, pues además ello hubiera podido tomarse como una duda respecto de la capacidad de El Eterno para guiar a Su pueblo, jas veshalom.

 Por lo anotado, en definitiva nuestra vida debe estar rodeada no sólo de pensamientos y obras sagradas, sino también de palabras que eleven la Dignidad del más Santo de los santos, pues de esta forma todo nuestro ser está en armonía con los decretos que Él mismo ha dictaminado para nosotros. No olvidemos que tenemos ante nosotros “una nube de testigos” que de seguro en su momento van a declarar en contra nuestra; y todo por nuestra ligereza de labios. Es esta una oportunidad para recordar la gran necesidad que tenemos de hablar un lenguaje sagrado, que nunca atente contra el honor de El Eterno,  Bendito sea; recordemos que por toda palabra ociosa que digamos daremos cuenta en el día del juicio.

 

[1] Lo cual nada tiene que ver con su condición de judío o gentil.

sábado, 20 de mayo de 2023

HAFTARA DE LA PARASHA 35 NASO

 

Haftara: Shoftim 13:2-25

Escuchar la voz de El Eterno

 En Bemidbar 7:89 leemos: “Y cuando entraba Mosheh en la tienda de reunión, para hablar con Elohim, oía la voz que le hablaba de encima del propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos keruvim; y hablaba con él.” Este texto, que pudiera pasar desapercibido, en realidad nos insinúa la forma como El Eterno manifiesta Su Voluntad a cada uno de Sus elegidos que, para el caso que nos ocupa, son todos Sus hijos.

 El lugar más sagrado que había entonces en el seno del pueblo era la Tienda de Reunión, pues era desde allí que se manifestaba la Presencia Divina. Si tenemos en cuenta que aquel lugar representa nuestro propio ser, podemos afirmar que El Eterno sí nos habla; y aunque ello no se da en forma audible, podemos decir que Su manifestación es algo que no pasa desapercibido en nuestro interior.

 El lugar más santo era precisamente donde se encontraba ubicado el aron qodesh, encima del cual se podía sentir la Voz de El Eterno. Y si tenemos en cuenta que este sitio simboliza el nivel más alto del alma, la neshamah, que además materialmente se refleja en el cerebro, veremos que es justamente en nuestra mente donde podemos discernir los designios del Santo de Yisrael.

 Esto nos lleva a reafirmar la importancia que tienen nuestros pensamientos que se convierten en decisiones que afectan nuestra vida. Si todo nuestro ser está investido de qedushah de seguro nuestras acciones estarán encaminadas a dar honor al Uno y Único, porque son dirigidas por Su Voz, que es la Torah misma. Entonces podremos afirmar que en esa condición sí estamos escuchando la Voz Celestial, puesto que “nos estamos dirigiendo a la Tienda de Reunión para escucharla”, lo que es ni más ni menos que vivir las mitsvot a plenitud y meditar constantemente en los designios divinos.

 

sábado, 13 de mayo de 2023

HAFTARA DE LA PARASHA 34

 

Bemidbar

(Bemidbar  1:1-4:20)

Haftara: Hosheä 2:1-22



 “Según las casas de sus padres”

 Esta expresión ocurre varias veces en el relato de la parasha. En primer lugar, hemos de ver la importancia del testimonio de vida de los padres, de quienes los hijos son el reflejo. El padre ha sido designado para cumplir un papel trascendental en la vida de los hijos, y por ello desempeña el papel de cabeza de familia, sin que ello implique en manera alguna menoscabar los derechos y deberes que tiene la madre en el seno del hogar.

 Y por ser la cabeza visible de la familia, corresponde al padre velar por la salud espiritual de todos y cada uno de los integrantes de ella. Esta responsabilidad es tan grande, que en gran medida los hilos de ésta van en la dirección en que él, como la autoridad representativa decida tomar[1], lo que lo convierte en personaje crítico en el desarrollo de los hijos, especialmente de los hombres.

  ¿Y qué con esto? Es importante mencionar que las palabras de la Torah reflejan inequívocamente la directriz de El Eterno para la vida de Su pueblo. Por lo tanto hemos de ceñirnos a ellas, de manera que nuestra identidad refleje lo que El Eterno mismo ha decretado para Sus hijos. Y el punto a que queremos llegar se relaciona con lo que sabios de nuestro pueblo han decretado como halajah.

 Actualmente, para decidir sobre la judeidad de una persona, se toma como base cierta que ésta descienda de una mujer judía; por tanto se ha dicho que si una persona es de madre judía, entonces ella también lo es. Y argumentos respetables que se han esgrimido para justificar esta norma es que “sin la mujer no hay judaísmo”, “la madre tiene la certeza sobre sus hijos”, etc.

 Aunque ello pueda sonar muy lógico, no es esto lo que estableció HaQadosh, Baruj Hu, al menos en un principio. En ninguna parte de los Escritos Sagrados encontramos expresiones tales como “según las casas de sus madres” o genealogías basadas en las mujeres[2]. De hecho el orden mismo de la Creación atestigua en cuanto a que el hombre fue creado primero, y fue a él a quien se le asignó la tarea de velar por el cuidado de Gan Eden[3], lo que nos sugiere que es el hombre el encargado de rendir cuentas por el cuidado de todo[4].

 Por lo tanto, adoptar como halajah lo establecido por los rabinos en cuanto a la judeidad de una persona, no es precisamente lo que nos está demandado por El Eterno; es importante aclarar que nuestro deseo es contribuir a poner las cosas en el orden establecido, y por ello nuestra fuente primaria para cualquier acción a tomar es la Torah Escrita, máxime si en ella están las ordenanzas referentes a los asuntos básicos de nuestra vida; si no requieren mayor explicación, de hecho son para aplicar literalmente, obviamente dependiendo del contexto en que se esté viviendo; si el asunto es muy difícil de solucionar es cuando debemos recurrir a la halajah establecida por nuestro pueblo, y muy probablemente nos conducirá a lugar seguro. Pero si la Torah Escrita establece algún asunto claramente, las demás explicaciones realmente sobran.

 El hombre entonces, como la autoridad representativa de una familia, está llamado a cumplir con todas sus responsabilidades, pues no debería suplirlas la mujer, que de hecho tiene suficientes preocupaciones como para pretender tomar el lugar del hombre. De esta forma, efectivamente podremos decir a las demás naciones que cada uno de los B’nei Yisrael, tiene un ejemplar comportamiento, que es “según las casas de sus padres”.



[1] Aquí en realidad estamos suponiendo decisiones compartidas y apoyadas mutuamente por los cónyuges, pero en últimas es el hombre quien lleva el peso de la responsabilidad final.

[2] Aunque en los Escritos Sagrados es innegable que se trata con buen detalle la vida de algunas mujeres muy virtuosas, las genealogías siempre están basadas en los padres.

[3] Que sucedió antes de la creación de la mujer.

[4] Con esto lo que queremos decir no es que la mujer no deba cuidar nada, sino que la responsabilidad final del cuidado de hecho la tiene el hombre.

sábado, 6 de mayo de 2023

HAFTARA DE LA PARASHA 32-33 -BEHAR-BEJUKOTAI

 

BEHAR- BEJUKOTAI

(Vayiqra 25:1-26:2)

Haftara: Yirmeyahu 32:6-27-18:19

 ¿Hay redención prometida para los gentiles?

 La parasha da unas instrucciones precisas para el evento en que alguien requiera ser redimido en propiedades materiales, lo que nos sugiere así mismo la necesidad de redención de la vida misma por causa del pecado. Pero estas instrucciones están dadas para el pueblo de Yisrael, y de hecho fueron proclamadas en Har Sinay, de cuyo nombre sale el nombre de la parasha. Y por ello cabría preguntar: ¿Y qué pasa con los gentiles? ¿Según la Torah hay algún plan de redención para ellos?

Una evidencia que nos muestra que los gentiles son muy amados por HaShem, Baruj Hu, es que precisamente éstos, que son llamados “nación insensata” o “pueblo que no es pueblo”, son quienes llaman a celos al pueblo de Yisrael. ¿Por qué? Porque a ellos les son concedidas las puertas de entrada a las promesas del Santo de los santos, las mismas que fueron enunciadas a favor de nuestro pueblo, lo que les da la calidad de conciudadanos de Yisrael.

 No podemos afirmar, de ninguna forma, que el gentil sólo es utilizado para llamar a celos al judío. El gentil tiene un papel sumamente importante, que es actuar como “agente” que despierta al pueblo de Yisrael para que vuelva a las sendas de antaño, como así lo quiere El Eterno, Bendito sea. Y ese papel en gran manera es realizado justamente apropiándose de las promesas mencionadas, lo cual se logra con una vida centrada en los designios de El Eterno, lo que de hecho es realidad hoy en día.

 Y dentro de las promesas a las cuales las naciones gentiles tienen acceso, resalta especialmente aquella que tiene que ver con la simiente de mujer que vencería a la “serpiente”, de manera que la rectificación efectuada por esta simiente también les cubriera; por ello, sin duda podemos asegurar que los pueblos gentiles están bajo el amparo de las promesas celestiales; por supuesto, ellos también deben cumplir con su rol adecuadamente, pues a las moradas celestiales no se accede de cualquier forma, sino según lo que HaQadosh, Baruj Hu, ha determinado.

 Los pueblos gentiles también adquirieron una deuda, por causa del pecado; y ya que la redención no se da “en los mismos términos” que para el pueblo judío, hemos de ver que sí requieren estar “en sus tiendas”[1], de manera que “técnicamente” su redención sí sea posible.

                                                            BEJUKOTAI

¿Por qué la insistencia de El Eterno en salvar a Su pueblo?

 Durante el transcurso de la historia podemos ver que el pueblo judío ha sufrido como el que más una serie de persecuciones, vejámenes y artimañas de los demás pueblos, que pareciera no tener fin. Y de alguna forma podemos ver que ello es una retribución mida-keneged-mida por las acciones del pueblo en contra de la Dignidad de HaShem, Baruj Hu.

 Una solución “fácil” a semejante situación podría ser la total destrucción del pueblo y borrarlo de la memoria de las demás naciones, lo cual no representa esfuerzo alguno para Bore Olam. Sin embargo, y aunque casi podríamos asegurar que eso es lo que realmente merecemos, El Santo de los santos ha “optado” no sólo por dejarlo vivir en medio de sus adversidades, sino que al final promete su redención para que vuelva a ser uno con Él en la eternidad. Y esto se puede percibir sin dificultad en los textos de la parasha, donde a pesar de que Yisrael en el futuro hará lo que no es correcto, con todo El Eterno la reprenderá y castigará, pero la volverá a acoger en Su seno.

 Posiblemente no exista una explicación “lógica” a semejante muestra de amor hacia Yisrael. Pero lo que sí podemos afirmar es que ese gran amor no sólo tiene que ver con el hecho de que antes del principio Yisrael era uno con la Luz Infinita de Ein Sof, sino que al final no puede haber impunidad en los actos del ser humano, y ello debe ser restaurado, para que en definitiva se sepa Quién es el Amo de todo lo existente.

 ¿Por qué será posible esta restauración? En cierta forma podemos afirmar que cada alma en el fondo sabe que nada mejor hay que ir en la vía de lo decretado por el Creador, pues de hecho de Él procedemos. Y al darse cuenta que la maldad no paga bien, entonces decide retornar, esto es, hacer teshuvah, de manera que se abra más y más la puerta de la esperanza para un pueblo que hubiera podido perderla.

 Pero por sobre todas las cosas la Palabra de El Eterno, Bendito sea, es la que nos da los más poderosos argumentos para acercar más y más el día final, de manera que la unión que se había mancillado pueda volver a su estado inicial de perfección. Y esto ya lo sabe de antemano El Eterno, cuyos Atributos opacan todo lo existente, y aunque una ínfima chispa de ellos sea la que habite dentro de cada uno de nosotros, es suficiente para causar que todo vuelva a ser como al principio.

 De esta manera podríamos explicar que en todo tiempo El Eterno ve el final “feliz” de Yisrael, pues el pueblo que fue concebido como qadosh puede volver a serlo; por supuesto, el yetser hara ha crecido tanto en poder que es necesario contrarrestarlo, y de ahí que la presencia del Mashiaj tenga ahora mucho más sentido. Y por ello no debemos extrañarnos que el Amo del Universo fije tanto Su Atención en algo tan insignificante[1] como Yisrael.



[1] Comparado con la Grandeza y Majestad de El Eterno, Bendito sea.

 



[1] Esto se refiere muy especialmente a las palabras de Noaj respecto de Yefet (Bereshit 9:27).

LA HAFTARA DE LOS PROFETAS

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