domingo, 16 de julio de 2023

HAFTARA DE LA PARASHA 44 DEVARIM

 

Haftara: Yeshayahu 1:1-27



Atendamos el consejo sabio

 Mosheh Rabenu pronunció un gran discurso, que comenzó con las palabras de esta parasha. Y los sabios de nuestro pueblo coinciden en afirmar que estas son básicamente una repetición de lo que ya está escrito en los otros cuatro libros de la Torah, en especial lo que se refiere al cumplimiento de las mitsvot. Si tenemos en cuenta que la Torah debía ser escrita, posiblemente podemos encontrarnos con que la repetición podría no ser tan necesaria.

 No nos vamos a referir a la repetición en sí, sino más bien al hecho de que Mosheh emprendió la noble tarea de “asegurarse” que su pueblo había entendido e interiorizado adecuadamente las directrices de El Eterno, Bendito sea. Cuando un padre amoroso se preocupa constantemente por el bienestar de sus hijos, de seguro podemos creer que dicha preocupación se refleja en los consejos permanentes sobre los mismos asuntos de la vida diaria.

 Para algunas personas esta insistencia puede ser quizá hasta aburrida, pues normalmente es realizada utilizando el mismo tono de voz, ya que se trata del mismo asunto. Para otras, puede ser un asunto indiferente, pero hay quienes sí van a considerar el consejo como un tesoro que vale la pena guardar celosamente. Y es a este grupo al que pertenece la generación que escuchó las últimas palabras del gran maestro.

 Cuando el hijo del rey Shlomoh, Rejaväm, quería tomar consejo para saber cómo gobernar a su pueblo, consultó a los ancianos, pero también a los jóvenes y, al seguir la indicación de estos últimos, la división de Yisrael no tardó en llegar. Esto nos indica que el consejo experimentado, desinteresado, pero sobre todo sabio de nuestros mayores, debe ser tenido en cuenta porque sus palabras no sólo denotan un mejor conocimiento que el nuestro, sino que en cierta forma ellos obtienen gran deleite con el sólo hecho de prodigar sus consejos.

 Teniendo en cuenta que no quedaba mucho tiempo para que Mosheh muriera, sus palabras cobran un especial valor, pues además esa coyuntura hace que su consejo adquiera mayor relevancia. Por decirlo figuradamente, él no tenía nada que perder, y por ello toda palabra hacia su pueblo era en verdad lo que éste necesitaba escuchar; y además estaban de acuerdo con el nivel de qedushah que él tenía en ese momento, pues había razones de peso para considerar lo que él iba a decir como si saliera de la Boca de El Eterno directamente.

 En nuestra vida podemos experimentar situaciones comparables; cuando nos es dicha una palabra de aliento, reprensión, ayuda, consejo o cualquier otro asunto similar, nuestra actitud sin ninguna vacilación debe ser escuchar atentamente, puesto que de seguro vamos a encontrarnos con perlas de sabiduría que bien haremos en llevar a la práctica, y que son necesariamente para nuestro bien.

 Sepamos que las canas no son gratuitas; el aspecto exterior de nuestros mayores nos indica que ellos ya “tienen un espacio ganado” dentro del respeto que los demás les deben prodigar en toda situación. Los ejemplos que conocemos de la Torah y los demás Escritos Sagrados son suficientes como para que sepamos que buen final tienen quienes escuchan los buenos consejos de los mayores. Y por ello, la generación que entraría a la Tierra Prometida entendió perfectamente la conveniencia de escuchar con toda atención a Mosheh.

 ¿Pueden los mayores equivocarse? Por supuesto que sí; pero en asuntos en los cuales ellos nos llevan buena ventaja, la verdad es que no hay mejor camino que acatar sus directrices, pues normalmente ello es signo de un buen final. Y si pedimos su consejo, que no sea para tenerlo como “beneficio de inventario”, sino para que estemos dispuestos a seguirlo. Esto hará de nosotros discípulos verdaderamente aprobados, que es lo que tanta falta hace.

 LECTTURAS

Yeshayahu 1:1-8: “Visión de Yeshayahu hijo de Amots, la cual vio acerca de Yehudah y Yerushalayim en días de Üziyahu, Yotam, Ajaz y Jizqiyahu, reyes de Yehudah. Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla El Eterno: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí. El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Yisrael no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento. ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a El Eterno, provocaron a ira al Santo de Yisrael, se volvieron atrás. ¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite. Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños. Y queda la hija de Tsion como enramada en viña, y como cabaña en melonar, como ciudad asolada.”

Yeshayahu 1:9-15: “Si El Eterno de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño, como Sedom fuéramos, y semejantes a Ämorah. Príncipes de Sedom, oíd la palabra de El Eterno; escuchad la Torah de nuestro Elohim, pueblo de Ämorah. ¿Para qué me sirve, dice El Eterno, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos. ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios? No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y Shabat, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes. Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas. Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos.”

Yeshayahu 1:16-20: “Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. Venid luego, dice El Eterno, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra; si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de El Eterno lo ha dicho.”

Yeshayahu 1:21-27: “¿Cómo te has convertido en ramera, ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas. Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua. Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda. Por tanto, dice el Señor, El Eterno de los ejércitos, el Fuerte de Yisrael: Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios; y volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré toda tu impureza. Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes; entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel. Tsion será rescatada con juicio, y los convertidos de ella con justicia.”



sábado, 8 de julio de 2023

HAFTARA DE LA PARASHA 42-43 MATOT-MASEI

 

Haftará:

Yirmiyahu

Jeremías 1:1 – 2:3-,3:4

Jornadas/Tribus

Nada quedará impune para El Eterno

 Nuestra parasha nos menciona cortamente que Biläm murió por la espada de los B’nei Yisrael. Aunque podemos afirmar que sus artimañas de alguna manera tuvieron efecto sobre nuestro pueblo, y de ahí que su castigo no demorara, lo que le sucedió a manos de Yisrael demuestra que la Justicia de El Eterno, bendito sea, no es ficción ni hace oídos sordos al clamor de Sus hijos.

 Este personaje, que pudo haber causado una verdadera catástrofe a Yisrael, en compañía de Balaq, sólo pudo hacer, contra su voluntad, lo que El eterno le permitió, de manera que todos sus planes fueron totalmente frustrados. Fue tan importante este episodio en la historia de nuestro noble pueblo, que uno de los diez recuerdos diarios que proclamamos en la oración de la mañana es precisamente el intento que estos dos hombres hicieron para destruir a Yisrael.

 No es cosa de niños el tema de la salvación de nuestra alma, y mucho menos ahora que el tiempo para que el plazo se cumpla sea cada vez más corto. Y así como Biläm fue juzgado, no creamos que Yisrael no lo será por causa de sus iniquidades, en especial porque ha sido el pueblo escogido para llevar la luz a las naciones. Tenemos una responsabilidad no sólo histórica, sino más bien espiritual y de gran compromiso con el Amo del Universo, Quien puso sobre nuestros hombros la responsabilidad de ser un pueblo sagrado a los ojos de las demás naciones.

 Es cierto que toda obra tiene su recompensa, pero también lo es que si hay teshuvah con todo nuestro ser, muchos decretos en contra nuestra pueden ser revertidos. Es esto tan cierto, que tuvo El Eterno misericordia al enviar a Su hijo para expiar los pecados intencionales del pueblo, de manera que no quedara ningún vestigio que pudiera condenarnos a la vergüenza perpetua.

 La Justicia de El Eterno es para buenos y malos; que Yisrael tenga privilegios innegables no le da derecho para “dormir en los laureles”, puesto que “el alma que pecare, esa morirá”. Por tanto, es esta una inmejorable oportunidad para que día a día recordemos nuestras faltas y nos pongamos a cuenta con El eterno, de manera que podamos tener el “boleto” asegurado para entrar a las moradas eternas que han sido preparadas de antemano.

Yirmeyahu 1:1-3:

Las palabras de Yirmeyahu hijo de Jilqiyahu, de los sacerdotes que estuvieron en Änatot, en tierra de Binyamin. Palabra de El Eterno que le vino en los días de Ioshiyahu hijo de Amón, rey de Yehudah, en el año decimotercero de su reinado. Le vino también en días de Yehoyaqim hijo de Ioshiyahu, rey de Yehudah, hasta el fin del año undécimo de Tsidqiyahu hijo de Ioshiyahu, rey de Yehudah, hasta la cautividad de Yerushalayim en el mes quinto.”

Yirmeyahu 1:4-12: “Vino, pues, palabra de El Eterno a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Y yo dije: ¡Ah! ¡Señor Eterno! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Y me dijo El Eterno: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice El Eterno. Y extendió El Eterno su mano y tocó mi boca, y me dijo El Eterno: He aquí he puesto mis palabras en tu boca. Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar. La palabra de El Eterno vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Yirmeyahu? Y dije: Veo una vara de almendro. Y me dijo El Eterno: Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra.”

Yirmeyahu 1:13-16: “Vino a mí la palabra de El Eterno por segunda vez, diciendo: ¿Qué ves tú? Y dije: Veo una olla que hierve; y su faz está hacia el norte. Me dijo El Eterno: Del norte se soltará el mal sobre todos los moradores de esta tierra. Porque he aquí que yo convoco a todas las familias de los reinos del norte, dice El Eterno; y vendrán, y pondrá cada uno su campamento a la entrada de las puertas de Yerushalayim, y junto a todos sus muros en derredor, y contra todas las ciudades de Yehudah. Y a causa de toda su maldad, proferiré mis juicios contra los que me dejaron, e incensaron a dioses extraños, y la obra de sus manos adoraron.”

Yirmeyahu 1:17-19: “Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales todo cuanto te mande; no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos. Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Yehudah, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra. Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice El Eterno, para librarte.”

Yirmeyahu 2:1-3: “Vino a mí palabra de El Eterno, diciendo: Anda y clama a los oídos de Yerushalayim, diciendo: Así dice El Eterno: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada. Santo era Yisrael a El Eterno, primicias de sus nuevos frutos. Todos los que le devoraban eran culpables; mal venía sobre ellos, dice El Eterno.”

Extirpar el mal desde su raíz/MASEI

 El Eterno ordenó a nuestro pueblo que cuando entrara a la Tierra Prometida debía echar a sus moradores, porque de lo contrario serían aguijones y espinas. Esto se parece al hecho de extinguir un fuego, el cual, si no se ataca en su raíz, simplemente seguirá causando daños considerables.

 Para entrar a la Tierra Prometida es necesario que no quede en nuestra vida ningún vestigio que pueda atestiguar contra nosotros en cuanto a que hemos tenido que ver con las demás naciones del mundo. Por eso hemos sido designados como pueblo escogido, pero para enseñar a los demás pueblos a adquirir la luz del Todopoderoso. Nuestro papel no se reduce simplemente a hacer algo de nuestro lado, sino en gran manera hacia los demás.

 Y quitar los moradores de la tierra nos recuerda que dentro de nuestro ser hay muchos asuntos que deben ser puestos en orden. Debemos quitar toda posible marca que nos señale después en el juicio como obreros no aprobados; si actualmente no lo hacemos, las obras que causaron esas “marcas” serán poderosos testigos que día a día nos acusarán mientras no demos el paso de hacer teshuvah con todo nuestro ser.

 La figura de un aguijón o una espina nos recuerda algo que es sumamente molesto y doloroso, y por ello no debemos vivir con aquello que nos puede causar un dolor que cada vez puede ser más intenso. Lo verdaderamente importante es que quitemos todo el mal que hay en nosotros, haciendo las obras de la Torah que fueron concebidas desde la eternidad, las cuales permitirán que se efectúe una gran purificación en cada uno de nosotros.

 Si nos imaginamos un juicio en el que somos acusados, y sabemos que las acusaciones tienen fundamento, conocemos de hecho cuál debe ser nuestra posterior condición; y seguro que no queremos ese final para nuestras vidas. Entonces “ponernos a cuenta” con el Creador es la mejor salida[1], pues una vez que ya no podemos ser acusados, nuestra vida está dispuesta para recibir el galardón.[2]

 La limpieza entonces, para que sea efectiva, no puede ser cosmética ni superficial; debe ser a fondo, de manera que no quede ningún residuo que pueda volver a contaminarnos; y la mejor forma de lograrlo es evitando caer en las garras del pecado; no estamos llamados a ponernos en prueba para demostrarnos a nosotros mismos que somos capaces de superar la tentación, sino más bien estar lejos de la posibilidad de pecar, de manera que esta conducta se transforme en nuestra forma de vida. Esto es un excelente testimonio delante de los demás pueblos.

Yirmeyahu 2:4-8: “Oíd la palabra de El Eterno, casa de Yaäqov, y todas las familias de la casa de Yisrael. Así dijo El Eterno: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos? Y no dijeron: ¿Dónde está El Eterno, que nos hizo subir de la tierra de Mitsrayim, que nos condujo por el desierto, por una tierra desierta y despoblada, por tierra seca y de sombra de muerte, por una tierra por la cual no pasó varón, ni allí habitó hombre? Y os introduje en tierra de abundancia, para que comieseis su fruto y su bien; pero entrasteis y contaminasteis mi tierra, e hicisteis abominable mi heredad. Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está El Eterno? y los que tenían la Torah no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en nombre de Baäl, y anduvieron tras lo que no aprovecha.”

Yirmeyahu 2:9-13: “Por tanto, contenderé aún con vosotros, dijo El Eterno, y con los hijos de vuestros hijos pleitearé. Porque pasad a las costas de Kitiyim y mirad; y enviad a Qedar, y considerad cuidadosamente, y ved si se ha hecho cosa semejante a esta. ¿Acaso alguna nación ha cambiado sus dioses, aunque ellos no son dioses? Sin embargo, mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha. Espantaos, cielos, sobre esto, y horrorizaos; desolaos en gran manera, dijo El Eterno. Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua

Yirmeyahu 2:14-19: “¿Es Yisrael siervo? ¿Es esclavo? ¿Por qué ha venido a ser presa? Los cachorros del león rugieron contra él, alzaron su voz, y asolaron su tierra; quemadas están sus ciudades, sin morador. Aun los hijos de Nof y de Tajpanjes te quebrantaron la coronilla. ¿No te acarreó esto el haber dejado a El Eterno tu Elohim, cuando te conducía por el camino? Ahora, pues, ¿qué tienes tú en el camino de Mitsrayim, para que bebas agua del Nilo? ¿Y qué tienes tú en el camino de Ashur, para que bebas agua del Eufrates? Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a El Eterno tu Elohim, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, El Eterno de los ejércitos.”

Yirmeyahu 2:20-25: “Porque desde muy atrás rompiste tu yugo y tus ataduras, y dijiste: No serviré. Con todo eso, sobre todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso te echabas como ramera. Te planté de vid escogida, simiente verdadera toda ella; ¿cómo, pues, te me has vuelto sarmiento de vid extraña? Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo El Eterno el Señor. ¿Cómo puedes decir: No soy inmunda, nunca anduve tras los baales? Mira tu proceder en el valle, conoce lo que has hecho, dromedaria ligera que tuerce su camino, asna montés acostumbrada al desierto, que en su ardor olfatea el viento. De su lujuria, ¿quién la detendrá? Todos los que la buscaren no se fatigarán, porque en el tiempo de su celo la hallarán. Guarda tus pies de andar descalzos, y tu garganta de la sed. Mas dijiste: No hay remedio en ninguna manera, porque a extraños he amado, y tras ellos he de ir.”

Yirmeyahu 2:26-28: “Como se avergüenza el ladrón cuando es descubierto, así se avergonzará la casa de Yisrael, ellos, sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes y sus profetas, que dicen a un leño: Mi padre eres tú; y a una piedra: Tú me has engendrado. Porque me volvieron la cerviz, y no el rostro; y en el tiempo de su calamidad dicen: Levántate, y líbranos. ¿Y dónde están tus dioses que hiciste para ti? Levántense ellos, a ver si te podrán librar en el tiempo de tu aflicción; porque según el número de tus ciudades, Yehudah, fueron tus dioses.”

Yirmeyahu 3:4: “A lo menos desde ahora, ¿no me llamarás a mí, Padre mío, guiador de mi juventud?”

 Yirmeyahu 4:1-2: “Si te volvieres, Yisrael, dice El Eterno, vuélvete a mí. Y si quitares de delante de mí tus abominaciones, y no anduvieres de acá para allá, y jurares: Vive El Eterno, en verdad, en juicio y en justicia, entonces las naciones serán benditas en él, y en él se gloriarán.”

Preguntas de repaso

 1.    ¿Cuál es el propósito de mencionar las jornadas de Yisrael en el desierto? Explique.

2.    ¿En nuestra propia vida cómo podemos decir que se cumple “entrar a la Tierra Prometida, echar a sus moradores y acabar con sus ídolos?

3.    Si los B’nei Yisrael no echaban a todos los moradores e la tierra, ¿por qué éstos se convertirían en aguijones para ellos?

4.    ¿Cuál es la razón para hacer explícitos en la Torah los límites de las tierras? Explique en detalle.

5.    Explique el tema de las ciudades de refugio.

6.    ¿Por qué situar tres ciudades a lado y lado del Yarden? Explique.

7.    ¿Para qué había un vengador de la sangre?

8.    ¿Por qué por el testimonio de un testigo un homicida no podía ser juzgado?

9.    ¿Por qué se debía esperar la muerte del Kohen Gadol para salir de las ciudades de refugio? ¿Qué significa esto?

10. En cuanto al asunto de las hijas de Tselofjad, ¿cuál es el inconveniente de que la heredad ruede de tribu en tribu? Explique.

11. ¿Cuál es el reclamo de El Eterno, de acuerdo con las palabras del profeta?

12. A pesar de las fuertes reprimendas de El Eterno, ¿hay alguna posibilidad de volver al camino? Explique su respuesta.

13. ¿Encontramos tipologías del Mashiaj en la parasha o en la haftara? Explique.


[1] Ver Yeshayahu 1:18.

[2] Nuestro justo Mashiaj fue tentado, pero no pudo ser acusado, pues nunca pecó.



sábado, 1 de julio de 2023

HAFTARA DE LA PARASHA 40 PINJA

 

Haftara: Melajim Alef 18:46-19:21

 Hostigar a los midianitas

 El Eterno ordenó a nuestro pueblo salir a hostigar a los midianitas, y herirlos. Para las circunstancias del momento, era necesario que Yisrael diera una señal inequívoca a los demás pueblos que no quería participar en sus prácticas, porque había sido escogido como pueblo qadosh.

 En el instante que estaba viviendo aquella generación, era indispensable, si fuese posible, exterminar a los pueblos que fueron piedra de tropiezo para Yisrael. ¿Significa esto que para nosotros la acción a tomar para librarnos de la idolatría de las demás naciones sea similar a la ordenada por El Eterno a Mosheh y a todos los B’nei Yisrael? En realidad nuestra lucha con las demás naciones “no es con espada ni con ejército”[1], sino una lucha en el área espiritual, que es donde verdaderamente estamos siendo atacados, y con gran fuerza.

 ¿Y cómo debe ser nuestro “hostigamiento”? ¿Es acaso hablando a los cuatro vientos sobre nuestra fe y contendiendo por defenderla? No es esto precisamente lo que estamos llamados a hacer. Es más seguir con firmeza una dirección en la que decidimos no cohonestar más con las prácticas del mundo; es hacernos a un lado ante la tentación de disfrutar de lo popular; es estableciendo una diferencia visible en cuanto a nuestra forma de vida.

 La única “arma” de la que disponemos para una lucha eficaz es justamente la Torah, que es simbolizada por la espada; y de ella lo que menos podemos decir es que nos incite a acabar con los demás pueblos; lo que debemos llevar a cabo entonces es la ardua tarea de hacer de nuestra qedushah algo realmente acepto para el Cielo; si vemos nuestra vida como una continua lucha con los demás pueblos entonces lo que debemos hacer es hacer nuestro mejor esfuerzo para alcanzar el ideal sublime de ser uno con el Uno y Único.

 Entonces, más que “atacar” físicamente, lo que tenemos es la “espada” para conquistar al mundo y ser luz; nuestra lucha es en defensa de nuestra fe, y de esta forma siempre encontraremos refugio en Quien siempre nos defenderá, si andamos según Sus designios y obedecemos fielmente Su Voluntad.

 Melajim Alef 18:46-19:3: “Y la mano de El Eterno estuvo sobre Eliyahu, el cual ciñó sus lomos, y corrió delante de Ajav hasta llegar a Yizreël. Ajav dio a Izevel la nueva de todo lo que Eliyahu había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas. Entonces envió Izevel a Eliyahu un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos. Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beer Shevä, que está en Yehudah, y dejó allí a su criado.”

  Melajim Alef 19:4-8: “Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, Eterno, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres. Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come. Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse. Y volviendo el ángel de El Eterno la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta. Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Jorev, el monte de Elohim.”

Melajim Alef 19:9-18: “Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de El Eterno, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Eliyahu? El respondió: He sentido un vivo celo por El Eterno Elohim de los ejércitos; porque los hijos de Yisrael han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. Él le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de El Eterno. Y he aquí El Eterno que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de El Eterno; pero El Eterno no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero El Eterno no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero El Eterno no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó Eliyahu, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Eliyahu? El respondió: He sentido un vivo celo por El Eterno Elohim de los ejércitos; porque los hijos de Yisrael han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. Y le dijo El Eterno: Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Jazael por rey de Aram. A Yehu hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Yisrael; y a Elishä hijo de Safat, de Avel Mejolah, ungirás para que sea profeta en tu lugar. Y el que escapare de la espada de Jazael, Yehu lo matará; y el que escapare de la espada de Yehu, Elishä lo matará. Y yo haré que queden en Yisrael siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baäl, y cuyas bocas no lo besaron.”

Melajim Alef 1 19:19-21: “Partiendo él de allí, halló a Elishä hijo de Safat, que araba con doce yuntas delante de sí, y él tenía la última. Y pasando Eliyahu por delante de él, echó sobre él su manto. Entonces dejando él los bueyes, vino corriendo en pos de Eliyahu, y dijo: Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre, y luego te seguiré. Y él le dijo: Ve, vuelve; ¿qué te he hecho yo? Y se volvió, y tomó un par de bueyes y los mató, y con el arado de los bueyes coció la carne, y la dio al pueblo para que comiesen. Después se levantó y fue tras Eliyahu, y le servía.”

 


[1] Hosheä 1:7.

[2] De hecho, la labor del profeta no es la del kohen, “técnicamente” hablando.

domingo, 25 de junio de 2023

HAFTARA DE LA PARASHA 39 JUKA

                                                Haftara: Shoftim 11:1-33 PARA MMIDC

 No nos consideremos necesarios En esta parasha ocurren dos hechos importantes para la historia de nuestro pueblo, que son las muertes de Miryam y Aharon. Si bien es cierto que estos dos grandes tsadiqim eran importantes para la salud espiritual de Yisrael, y que fueron verdaderos líderes de nuestro pueblo, también lo es el que cometieron errores que no les permitieron entrar a la Tierra Prometida1 . Ante un liderazgo tan evidente, es muy lógico pensar que ellos podrían haber seguido con el pueblo durante unas jornadas más, ya que su vitalidad estaba vigente; sin embargo, todos sus actos esperaban una retribución como consecuencia, justa como siempre, y por lo tanto el gran regalo de la entrada a la Tierra prometida no era para ellos, lo que no significa en manera alguna que estaban condenados; simplemente ese regalo en especial ya no podía ser disfrutado en ese momento. Si esto lo aplicamos a nuestra vida, veremos que tenemos mucho que aprender de esta lección. 

Es posible que en algún grupo de personas, especialmente el familiar, podamos considerar que somos importantes y, más que ello, necesarios. Sin embargo, al pensar o sentir de este modo, lo que estamos haciendo es alimentar nuestro ego, creyendo que por causa de nuestra influencia sobre las demás personas ello nos convierte en indispensables. Con esto no queremos decir que entonces cada persona es autosuficiente y no necesita de los demás, sino más bien que en últimas, para los planes de El Eterno, realmente no somos más importantes que las demás personas. Veamos un ejemplo: Una empresa mediana o grande normalmente tiene disponible el personal necesario y suficiente para ejecutar sus tareas diarias; si alguna persona falta, lo más seguro es que se le encuentre reemplazo y que esta última persona pueda realizar sus labores como si la primera persona ni siquiera existiera; no significa esto que la primera persona no sirva para el funcionamiento del engranaje de la empresa, sino que si llega a faltar otro hará su trabajo. Y justamente es esto último lo que debemos tener presente; cada uno de nosotros es importante para el equilibrio del mundo; sin embargo, si llegásemos a faltar, difícilmente ese equilibrio sufre una conmoción visible2 . ¿A dónde queremos llegar? A que tratemos de comprender que por más posición social, dinero, fama o cualquier tipo de reconocimientos, siempre habrá personas que puedan hacer lo que nosotros hacemos hoy, lo que demuestra 1 Se podría alegar en su favor el asunto de la edad, pero en realidad este no es motivo suficiente para morir en el desierto; lo más importante es la vida de qedushah. 2 En realidad todos y cada uno de nosotros somos importantes para el equilibrio cósmico; de hecho, cada persona es en verdad importante en la presencia de HaShem, Baruj Hu, pero eso no significa que sea indispensable para las personas. que es bueno que hagamos lo que demanda nuestro rol, pero sin sobreestimar el valor que nos ha sido otorgado, porque de todo lo que hagamos tendremos que rendir cuentas. Lo sucedido con los hermanos de Mosheh, y aún con él mismo, de morir sin entrar a la Tierra Prometida, nos ilustra claramente que es El Eterno Quien decide cómo llevar a cabo Sus planes; siempre habrá personas que puedan hacer las cosas tan bien como nosotros, y aún mejor, y por lo tanto no es nuestra labor actuar como si fuéramos imprescindibles para los demás, sino más bien actuar obedientemente, de manera que al final podamos ser aceptados como obreros fieles. Si Aharon y Miryam, así como también Mosheh, fueron despojados de la posibilidad de disfrutar un regalo tan especial, ¿qué podremos decir nosotros, que no tenemos la misma talla espiritual de ellos? Comentario sobre la haftara

sábado, 17 de junio de 2023

HAFTARA DE LA PARASHA 38 KORAJ

 

Haftara: Shmuel Alef 11:14-12:22

Humildad y justicia van juntas

 Cuando Mosheh supo sobre la actitud de Qoraj lo primero que hizo fue postrarse; no emprendió ninguna acción contra sus contradictores, sino que más bien optó por dejar el asunto en manos de El Eterno, Quien le reveló cómo se aclararía todo el asunto[1]. De esta primera “escena” es mucho lo que podemos aprender para nuestra vida, en especial lo que tiene que ver con el manejo del ego, que siempre es y será nuestro principal adversario en nuestra diaria lucha.

 ¿Cómo es esto? Fácilmente se podría pensar que Mosheh “tenía la suficiente autoridad” como para reprender aún públicamente a Qoraj y sus acompañantes. De hecho en realidad sí la tenía, pero el camino que escogió fue postrarse. ¿Es esto acaso alguna señal de debilidad o de temor a los hombres? Absolutamente no. Por el contrario, Mosheh Rabenu demostró una vez más por qué El Eterno lo escogió para guiar a nuestro pueblo en su travesía por el desierto.

 Mosheh no reaccionó negativamente; él entendió que todos los asuntos de su pueblo estaban en la práctica en manos de El Eterno, y por ello no se molestó en reclamar nada a su favor; sólo se limitó a decir cómo habría de manifestarse la justicia celestial. Él tenía claro que los designios de Yisrael no podían ser torcidos a voluntad por parte de los hombres.

 Semejante comportamiento, tan digno de un tsadiq como lo era Mosheh, quizá no es fácil de imitar cuando, especialmente en público, nuestro honor se puede ver comprometido. Pero es necesario que entendamos que lo que importa en últimas no es nuestro propio honor sino el de El Eterno, Bendito sea, puesto que es de esta forma como la Voluntad Celestial se manifiesta en recompensas a nuestro favor, que muchas veces se convierten en exaltaciones en público sin que las estemos buscando.

 Y al dar este gran paso, necesariamente fluye la Justicia Celestial, que no permite que ninguno de los B’nei Yisrael sea puesto en vergüenza, mucho menos públicamente. ¿Para qué entonces luchamos tantas veces por defender nuestro honor en forma egocéntrica? ¿Acaso no tenemos quién nos defienda? ¿Dónde está nuestra fe que supuestamente declaramos? Es necesario que de la actitud de Mosheh aprendamos que lo prioritario en nuestras vidas sea someter todo a la directriz celestial, de manera que la verdadera justicia resplandezca en cada uno de nosotros y sea la imagen del Todopoderoso la que brille en nuestro ser, de manera que los demás pueblos quieran “eso que está en nosotros”, y por tanto quieran asirse a nuestro talit[2].

 Entonces, como buena lección que nos quede de este interesante pasaje, vale la pena que minimicemos nuestras reacciones, de manera que actuemos de forma tal que cada vez más acrecentemos nuestra actitud proactiva, en lugar de hacerle el juego al yetser hara, que nos impulsa a actuar reactivamente. Y ya hemos visto que esto nos lleva a camino de muerte.

 



[1] Pues todo ocurrió como Mosheh lo dijo previamente.

[2] Ver Zejariah 8:23.

sábado, 10 de junio de 2023

HAFTARA DE LA PARASHA 37 SHELAJ LEJA

 

Haftara: Yehoshuä 2:1-24

Fidelidad en medio de la adversidad

 El conocido relato del envío de doce hombres para inspeccionar la tierra nos deja muchas enseñanzas. Y es pertinente en este momento fijar nuestra atención hacia quienes, a pesar de que prácticamente todo el pueblo estaba contra ellos, decidieron hacer caso omiso de semejante actitud de la muchedumbre, para seguir firmes en su decisión de escuchar y obedecer las directrices celestiales.

 La oposición que Yehoshuä y Kalev encontraron fue tan grande, que estuvieron en peligro de ser apedreados. Y ante la posibilidad de que toda una multitud estuviera presta a hacer efectiva su amenaza, quizá podríamos explicar en cierta forma que no es fácil guardar la compostura, y sobre todo la fe en las palabras del Altísimo. Al menos humanamente hablando.

 Sin embargo, estos dos hombres no negociaron su fe ni sus principios. Tenían tal claridad en las promesas de El Eterno hacia Su pueblo, que desoyeron por completo cualquier consejo contrario a ellas. Yehoshuä y Kalev desestimaron el error de la mayoría, comprendiendo que la Voluntad de HaShem, Baruj Hu, en nada se relaciona con números ni fuerza humanos. El popular adagio que dice que la voz del pueblo es la voz de El Eterno demuestra en este evento su total equivocación, y los dos justos no dudaron en estar dispuestos a sufrir, si ello hubiese sido necesario, la posibilidad de perder sus vidas por causa de la Unificación del Nombre Sagrado.

 Pero justo en el momento en el que las posibilidades de ser avergonzados eran mayúsculas, surge el apoyo de El Santo, bendito sea, porque estaba en juego Su Dignidad a manos de quienes estaban actuando emocionalmente; las apariencias del mundo hicieron mella en prácticamente todo el pueblo y la sombra de duda se esparció muy rápidamente. De ahí que fuera necesaria la intervención divina.

 Esto nos enseña a fijar nuestra atención en equilibrar bien nuestras acciones, palabras y pensamientos, porque es necesario que nos conduzcamos siempre según el orden establecido; y una vez más enfatizamos la necesidad de que sea la neshamah la que señoree sobre el ruaj y el nefesh, y no al contrario, pues ya sabemos que ello puede conducir a verdaderos desastres; es esto tan cierto, que los diez hombres que dieron un mal informe murieron después.

 Por ello, cuán aplicables son para nuestra vida las palabras del Santo Maestro, quien dijo a sus shaliajim: “Mas buscad primeramente el reino de Elohim y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”[1].

 



[1] Matityahu 6:33.

domingo, 4 de junio de 2023

HAFTARA DE LA PARASHA 36

                                             Haftara: Zejariah 2:14-4:7 PARASHA 36

¿De qué tamaño es nuestra confianza en El Eterno?

 En Bemidbar 10:29-32 está escrito: “Entonces dijo Mosheh a Jovav, hijo de Reüel midianita, su suegro: Nosotros partimos para el lugar del cual El Eterno ha dicho: Yo os lo daré. Ven con nosotros, y te haremos bien; porque El Eterno ha prometido el bien a Yisrael. Y él le respondió: Yo no iré, sino que me marcharé a mi tierra y a mi parentela. Y él le dijo: Te ruego que no nos dejes; porque tú conoces los lugares donde hemos de acampar en el desierto, y nos serás en lugar de ojos. Y si vienes con nosotros, cuando tengamos el bien que El Eterno nos ha de hacer, nosotros te haremos bien.”

 El Eterno ya ha dado grandes muestras de Su gran Poder a todo el pueblo de Yisrael, lo que pudiera considerarse más que suficiente muestra de que Él es capaz de proveer todo lo necesario para que Su pueblo anduviese protegido en su travesía por el desierto. Al menos eso debería haber llevado a los B’nei Yisrael a acrecentar su respeto, reverencia y fidelidad al Santo de los santos, Quien en los momentos de gran apuro siempre puso a resguardo a Su pueblo.

 Pero surge una petición del propio Mosheh a su suegro, en el sentido de que no abandonara su camino con los B’nei Yisrael, y así podría ser un buen guía por conocer los lugares a los cuales irían. Hemos de ver dos temas:

 Y  En primer luGar, Mosheh quiere persuadir a su suegro, con el fin de que se quede con el pueblo, de manera que también sea beneficiario de las bendiciones que éste recibiría. Esta es una buena razón para insistirle que se quede, y de hecho realmente era la mejor que podía haber en su momento.

Y  Mosheh argumenta que su suegro podría ser un buen guía; y aquí es donde debemos reflexionar un poco acerca de las palabras de Mosheh, pues no esgrimió un argumento distinto para tratar de convencerlo. Esto en realidad podría verse como una confianza débil en las promesas de El Eterno, Quien además en forma visible había guiado al pueblo al abrigo de Su propia protección.

 Respecto del primero de ellos, es esta una actitud digna de imitar, pues nuestro ferviente deseo hacia nuestro prójimo es que su alma no se pierda[1], lo que debemos tratar de lograr con todas las fuerzas de nuestro ser, pues de alguna forma somos conocedores del fin que le espera a quienes optaron por ir conscientemente en contravía de los designios de El Eterno, Bendito sea.

 Pero el segundo caso, si hemos de ser justos, no obedece a una actitud de confianza en El Eterno; es seguro que las intenciones de Mosheh fueron santas, y de ahí que este episodio no sea recordado por HaShem, al menos explícitamente, en cuanto a que Mosheh Rabenu no tuvo buen cuidado de buscar un argumento diferente para hacer quedar a su suegro con su pueblo.

 ¿Cómo pedir a un ser humano, que otrora fue sacerdote de cultos idolátricos, que guíe al pueblo de Yisrael, sabiendo que se dispone del mejor guía que ser humano alguno pudiera tener para sí? Debemos recordar que el fin no justifica los medios, y de allí que parezca haber sido conveniente persuadir con un argumento diferente. Esto último es lo que realmente debería haber sucedido, pues además ello hubiera podido tomarse como una duda respecto de la capacidad de El Eterno para guiar a Su pueblo, jas veshalom.

 Por lo anotado, en definitiva nuestra vida debe estar rodeada no sólo de pensamientos y obras sagradas, sino también de palabras que eleven la Dignidad del más Santo de los santos, pues de esta forma todo nuestro ser está en armonía con los decretos que Él mismo ha dictaminado para nosotros. No olvidemos que tenemos ante nosotros “una nube de testigos” que de seguro en su momento van a declarar en contra nuestra; y todo por nuestra ligereza de labios. Es esta una oportunidad para recordar la gran necesidad que tenemos de hablar un lenguaje sagrado, que nunca atente contra el honor de El Eterno,  Bendito sea; recordemos que por toda palabra ociosa que digamos daremos cuenta en el día del juicio.

 

[1] Lo cual nada tiene que ver con su condición de judío o gentil.

LA HAFTARA DE LOS PROFETAS

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